(Por Walter Onorato) Este pasaje de la historia reciente, debe contar con el relato de su contexto que es importante recordar. Me refiero a que no podemos olvidar de mencionar que poco tiempo atrás se había abandonado la convertibilidad, acompañada de una fuerte devaluación realizada por el gobierno de Eduardo Duhalde. Esto trajo como consecuencia el inicio de un proceso de fuerte recuperación de la economía. En especial en los sectores ligados a la exportación y obviamente a las empresas relacionadas con el campo.

Este proceso tuvo sus peculiaridades, ya que «a diferencia de otras épocas -en las que cualquier devaluación de la moneda nacional era sucedida por un fuerte aumento de los precios generales (y por lo tanto una importante presión sindical y social para obtener un reacomodamiento de los salarios)- en un escenario de desocupación tan elevada, los sueldos y los precios no acompañaron los nuevos niveles del dólar. Esto produjo una caída significativa en los ingresos reales de los salarios y en los costos empresariales. Las ganancias producidas por las exportaciones se triplicaron (aunque los productores agropecuarios e industriales se quejen de los impuestos de retención a las exportaciones) y la balanza comercial arrojó superávit.» (Egger-Brass, 2006)
Como lo demostró con sus actos de gobierno, Néstor Kirchner se diferenció de Carlos Menem. Por lo que se propuso «no seguir aceptando acríticamente el Consenso de Washington, que requería el estricto control y permanente reducción de los gastos del Estado, equilibrio fiscal, apertura de la economía, reglas de mercado y privatizaciones.» Por el contrario el presidente Néstor Kirchner «planteó la revisión de las privatizaciones, quitando la concesión de algunas empresas privatizadas con grandes problemas de funcionamiento o por falta de pago de sus correspondientes cánones. (Egger-Brass, 2006)
Por este motivo, Néstor Kirchner en su tratamiento de la deuda externa intentó sostener una postura firme con los organismos internacionales y negoció una importante quita de la deuda de los tenedores de bonos externos, pero canceló totalmente la deuda con el FMI» en enero del 2006. (Egger-Brass, 2006)
Por todo esto el mediodía del 3 de enero del 2006 los titulares de los multimedios expresaban que «Argentina cancela su deuda con el Fondo Monetario Internacional con el pago de 9.530 millones de dólares.» El diario La Nación desarrollaba la noticia contando los detalles de la operación realizada por Néstor Kirchner. “El gobierno argentino canceló hoy a las 13.30 la deuda que mantenía con el Fondo Monetario Internacional (FMI)”, la nota de último momento del diario de los Mitre agregaba que “hace instantes en una conferencia de prensa la ministra de Economía, Felisa Miceli, y el presidente del Banco Central, Martín Redrado” (…) “el pago, de US$ 9530 millones, fue confirmado por el organismo multilateral. Un portavoz del Fondo se limitó a decir que «el trámite se ha cumplido», según consignó la agencia de noticias EFE.” (La Nación 3/1/2006)
El pago al FMI se realizó de la siguiente manera. En la transacción intervinieron el Fondo Monetario, el Banco de Basilea y otras 16 entidades financieras y la operación se concretó en tiempo récord a pesar de que fue la más compleja en la historia del Banco Central.(La Nación 3/1/2006)
Dicha operación se concretó aproximadamente a las 13.30, una vez que el organismo comunicó oficialmente que el gobierno argentino debía desembolsar 6.656 millones de Derechos Especiales de Giro (DEG), una canasta de monedas que incluye dólares, euros, yenes y libras. Una vez conocido el monto de DEG adeudados, la Argentina accionó los mecanismos para pagar los 9.530 millones de dólares que correspondían a la conversión entre ambas monedas.(La Nación 3/1/2006)
El pago se realizó a través de dos modalidades: por un lado, el Central ordenó al Banco Internacional de Pagos (Basilea) la transferencia de aproximadamente 4000 millones de DEG, mientras que los restantes DEG implicaron sólo un giro electrónico por tratarse de reservas que estaban depositadas en el FMI.(La Nación 3/1/2006)
A su vez, el Banco de Basilea, una vez recibida la instrucción del BCRA, transfirió los 4.000 millones de DEG a 16 fuentes diferentes de bancos centrales de distintos países del mundo, que no fueron especificados. Al finalizar la conferencia de prensa, la Ministra de Economía, Miceli, comentó que luego de que se confirmó el pagó fue notificado Néstor Kirchner, quien les expresó: «Han hecho lo que tenían que hacer.» (La Nación, 3/1/2006)
Pagarle la deuda al FMI se debe considerar como uno de los más importantes hechos históricos de la historia Argentina. No tengo miedo a equivocarme en esta aseveración si tenemos en cuenta que de «una muestra de 66 países de los cinco continentes, representativa del 90% del PBI mundial, contabilizaron 127 episodios de default en un período de la historia que abarca desde 1800 hasta 1945 y desde 1946 a 2006 la cesación de pagos de deudas se repitieron 169 veces. (Zaiat, 2013)
Si observamos con mayor detenimiento no podemos olvidar mencionar que Estados Unidos, el gran país del norte, la meca del neoliberalismo, «no declaró formalmente el default pero alteró en dos oportunidades la paridad del dólar con el oro, en 1933 y 1971, lo que implicó pagar su deuda con una moneda depreciada, que en los hechos, fue una quita de capital a los acreedores» (Zaiat, 2013) Como dice Alfredo Zaiat, «la cesaciones de pagos han sido la norma a lo largo de la historia mundial» por lo que el gesto de Néstor Kirchner de pagar la deuda en su totalidad es un acto histórico de defensa de la soberanía económica nacional.
Néstor Kirchner “siempre fue un crítico del Fondo Monetario Internacional. Con mucha razón, veía en ese organismo a uno de los principales causantes de la crisis argentina.” Además él “creía que el FMI había sido el gendarme responsable de garantizar la implementación en nuestro país de las medidas económicas aprobadas en lo que dio en llamarse el Consenso de Washington, una lista de diez políticas originalmente pensadas para América Latina que posteriormente trascendieron a todo el mundo como un programa general (Fernández, 2011) y que son los siguientes:
1- Disciplina fiscal,
2- Reordenamiento del gasto público,
3- Reforma impositiva,
4- Liberalización de los tipos de interés,
5- Liberalización tipo de cambio competitivo,
6- Liberalización del comercio internacional,
7- Liberalización de la entrada de inversiones extranjeras directas,
8- Privatizaciones,
9- Desregulación de mercados y
10- Preservación de los derechos de propiedad
Néstor Kirchner tenía razón cuando afirmaba que esas políticas neoliberales se habían desarrollado en todo el mundo y habían dejado en nuestro continente consecuencias muy negativas. En los años 90, el aumento real de PBI en la región fue solo del 1% durante toda la década. (Fernández, 2011)
Fuente: EN ORSAI

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