Ya nada será igual. La caída de Mauricio Macri implicará reordenar las piezas de una coalición que yace en pedazos. Aunque la remontada que consiguió el Presidente entre las primarias y las generales le permitirá resistir, al menos por un tiempo, a los sectores internos que buscan su jubilación. El mandatario no tiene, de momento, intenciones de abandonar el tablero político, como esperan algunos de los que lo rodearon en el bunker de Juntos por el Cambio. El jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, es la figura que podría intentar ocupar su lugar en caso de que Macri parta hacia el retiro o hacia Europa. Larreta consiguió convertirse en el primer jefe de gobierno reelecto en primera vuelta. Pero si Macri se queda, las tensiones se harán cada vez más evidentes. También con los radicales como Alfredo Cornejo, quien hace rato habla de posmacrismo. A Marcos Peña muchos le auguran el destino de los dinosaurios: la extinción.

El núcleo duro de Macri son algunos de sus aliados recientes, como Miguel Angel Pichetto, otras aliadas que lo cuestionaron, como Elisa Carrió, y algunos radicales línea antikirchnerista dura, como Mario Negri y Luis Naidenoff. Ellos sostienen, junto con Peña -el jefe de Gabinete depende cien por ciento de la permanencia de Macri en política-, la posibilidad de que Macri se convierta a partir de diciembre en el principal líder de la oposición. El acortamiento de la diferencia con el Frente de Todos les da un nuevo argumento para señalar que es el líder indicado para seguir conduciendo el espacio.
Para eso, debe quedarse en el país. Quienes lo conocen de cerca descartan de plano que vaya a irse:  «Es una pelotudez decir que se va del país. Es de una superficialidad total decir: ‘Choqué el país y ahora me voy’. Sería una forma extrema de tilinguería. Y eso Mauricio lo tiene claro», dicen. Aseguran que nadie cuenta con la resiliencia del jefe de Estado, que se reflejó en su retorno a la campaña en las marchas del «Sí, se puede».  «Estamos más fuertes ahora que al comienzo. Con las marchas generamos una épica más fuerte que la del otro lado. Fue un movimiento brillante de Marcos», se auto elogian, aún en la derrota.
Ese núcleo duro no ve un problema en los radicales («¿cuánta gente convocan?», se preguntan, en su recién descubierto fervor por las movilizaciones). Tampoco en Larreta: «Horacio tiene timing. No le va a disputar. Es más leal de lo que se cree. Además, Mauricio no veo que quiera volver a ser presidente. Sí como aglutinador de una oposición fuerte durante un tiempo».
El sucesor
En el entorno de Larreta, no todos piensan igual. El jefe de gobierno de la ciudad consiguió superar el 50 por ciento de los votos y evitar el ballottage, un resultado histórico para la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Esto lo posiciona como el único candidato victorioso del PRO, ante las caídas de Macri y María Eugenia Vidal. No obstante, la diferencia más corta con Fernández le permite a Macri mantener todavía a raya a algunos sectores que ya estaban pidiendo su jubilación. «Con este resultado, puede hacer una oposición digna», reconocían cerca de Larreta.
Otros consideran que, así y todo, Macri debería dar un paso al costado:  «Es un tipo que estrelló la provincia y el país. Te tenés que ir a tu casa. Horacio 2023 y todos encolumnados», ya planteaban algunos funcionarios porteños. Pese al fervor del núcleo duro de Macri, en el espacio de Larreta descartan que las marchas sean un factor que los condicione para los cambios que se vienen en el PRO: «Lo de las marchas es un bleff. La realidad marca otra cosa en la Argentina».
-¿Y qué pasa si Macri se queda? -quiso saber este diario.
-Macri se queda, sí… con todas las causas que tiene -dicen, socarronamente, en el PRO porteño.
Y no le pronostican mucho futuro al jefe de Gabinete nacional: «Peña va a desaparecer. No hay dudas».
Le facturan haber roto la relación con el sector peronista que lidera Emilio Monzó, con el que Larreta almuerza periódicamente y tiene una buena relación. Cerca de él, dicen que el saliente titular de la Cámara de Diputados tendrá algún rol en el Gobierno de la Ciudad.
Los señores de la rosca
Hace tiempo que Emilio Monzó se reclinó en su sillón en Diputados a ver cómo chocaba el aparato de Peña contra la realidad. El dirigente fue excluido en 2016 de la mesa chica de Macri y nunca más lo volvieron a sumar, pese algunos anuncios marketineros en 2018. El castigo fue por proponer ampliar el espacio a peronistas. Hoy el dirigente les podría decir: «Se los dije». Pero está más ocupado en ver su futuro político. Es posible que Monzó comande un sector de la oposición dialoguista con el presidente Alberto Fernández. En ese sector, que habla de posmacrismo, puede tallar el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, que irá al Congreso a disputarle a Negri la conducción de la bancada. Si Larreta está también en ese sector, lo disimula lo más posible. Lo mismo Vidal.
La disputa seguirá siendo por un tiempo por quién lidera el espacio. «Podría ser el propio Macri con el respaldo de Carrió. Desde la dinámica territorial y de gestión, Horacio, seguramente acompañado de María Eugenia. Desde la UCR, que ya no va a aceptar la subordinación al PRO desde la oposición, Lousteau y Cornejo», advertían en el monzoismo. Habrá que ver como digieren el resultado y las intenciones de Macri de quedarse en política.
Fuente: Página 12

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