Los encuentros entre altos funcionarios argentinos y del organismo multilateral de crédito, no generaron la confianza necesaria y por ello el envío de 5.400 millones de dólares tendrá que esperar hasta pasadas las elecciones presidenciales.

La noticia se conoció tras el encuentro que mantuvieron  el presidente de la Nación, Mauricio Macri, con el titular del Fondo Monetario Internacional, David Lipton. Desde el gobierno argentino ya reconocen que difícilmente se concrete la llegada del último desembolso de la actual gestión.
«Nosotros nos anticipamos a esto con las medidas financieras y cambiarias. Cambió el contexto político y económico, no es una novedad», indicaron fuentes oficiales al portal La Política Online.
Si bien los funcionarios prefirieron «no confirmar ni desmentir» los rumores que indican que el rechazo del Fondo ya es un hecho, el tono oficial dista mucho del optimismo que transmitían hasta hace pocas semanas.
Un mensaje similar transmitió Macri a la prensa en su llegada Nueva York, donde participará de la Asamblea anual de Naciones Unidas. «Es una reunión de seguimiento, nada especial», aseguró el presidente y agregó, ante la consulta por el futuro del desembolso que «después (Hernán) Lacunza y (Guido) Sandleris lo van a informar». Posteriormente, tras la salida del convite, solamente deslizó un «todo muy bien».
Originalmente, el encuentro con las autoridades del FMI estaba pautado con el titular del Banco Central, Guido Sandleris, y con el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza. También iba a participar el director del Fondo para el Hemisferio Occidental, el mexicano Alejandro Werner, quien ya estuvo con Lacunza en Buenos Aires en agosto. En aquella visita posterior a las PASO, Werner también se reunió con el candidato a presidente de la Nación Alberto Fernández.
Luego de aquel encuentro, el Fondo decidió postergar la quinta revisión del Acuerdo Stand By correspondiente al segundo trimestre a pesar de que el Gobierno sostenía que había cumplido con todas las metas pactadas para su aprobación.
Justamente con este argumento, los funcionarios intentarán convencer a Lipton. Además, mostrarán el superávit fiscal primario de $70.000 millones de agosto como un reflejo de que el programa no colapsó tras la última devaluación.
Sin embargo, en el Fondo saben que el impacto fiscal de las medidas económicas post electorales se sentirá plenamente recién en septiembre. A su vez, la meta de base monetaria ya fue directamente incumplida por el Banco Central en el bimestre julio-agosto, tras lo cual anunció un relajamiento del 2,5% mensual para los próximos dos meses.
Fuente: PLN

0 comentarios:

Publicar un comentario