La ex directora de Asuntos Jurídicos de Vialidad Nacional Julieta Lucila Rípoli contó cómo fueron las maniobras para el direccionamiento de las concesiones de los peajes en beneficio del Grupo Socma.

Tras la imputación por parte de la Justicia al presidente Mauricio Macri, al ex director de Vialidad Javier Iguacel y al ministro de Transporte Guillermo Dietrich, Julieta Lucila Ripoli habló con Página 12 y detalló cómo se vivió por dentro uno de los negociados multimillonarios que podría convertirse en la causa de corrupción más emblemática del Gobierno de Cambiemos.
Son 500 millones de dólares reconocidos por el Estado. Casi 20 millones por la venta de las acciones. Renegociación de un contrato con múltiples privilegios sin llamado a licitación ni autorización del Congreso.
El negocio, que fue redondo para las empresas concesionarias de la Panamericana y el Acceso Oeste, sólo pudo ser posible gracias al copamiento de todas las dependencias de Vialidad Nacional –un ente autárquico– por parte del Poder Ejecutivo.
No sólo fueron desplazados todos los funcionarios de carrera del organismo, sino que, más grave aún, los cargos fueron copados en su mayoría por empresarios o ex abogados de Ausol, la firma de la que propietaria el presidente Macri.
“Claramente lo que hubo fue un direccionamiento de dos concesiones multimillonarias de obra pública, a socias de las empresas del Presidente”, dijo Ripoli.
Las maniobras de las que Julieta fue testigo directa incluyeron la instauración de “un estado de terror dentro de Vialidad” –como ella lo describió– con persecución ideológica y despidos para quienes podían llegar a oponerse al gran negocio. Entre ellas, la propia Ripoli.
Abogada recibida en la UBA, trabajó 15 años en Vialidad. Entró como pasante en 2004, cuando tenía sólo 19 años. Pasó por varios cargos hasta llegar a la jefatura de la División de Concesión de Obras y Servicios Públicos, puesto clave para el lineamiento de los contratos de obra pública.
Según una denuncia presentada por los diputados Rodolfo Tailhade, Adrián Grana, Carlos Castagneto y Leopoldo Moreau e impulsada recientemente por el fiscal Carlos Stornelli, tres días antes de que Macri asumiera la Presidencia, Ausol simuló una demanda contra el Estado Nacional ante el Ciadi por presuntos retrasos tarifarios.
El objetivo habría sido forzar una renegociación del contrato que derivó luego en el arreglo de 499 millones de dólares, sin un dictamen, informe o auditoría alguna sobre la operación de la compañía por parte de las autoridades.
Socma era accionista mayoritario de Ausol y se fue desprendiendo de las acciones hasta mayo de 2017, cuando vendió la totalidad de su participación, que para ese entonces era del 7%.
Si bien parece un nivel de injerencia menor respecto del total del paquete accionario, teniendo en cuenta los montos que se manejan en la obra pública, implicó una ganancia millonaria.
“La estafa tuvo tres patas fundamentales”, explicó Ripoli. “En 2015, después del resultado de las PASO, Ausol, hace un reclamo administrativo pidiendo la renegociación integral del contrato, que vencía recién en 2020. Ahí comenzaron a preparar el terreno porque lo tenían todo premeditado.
Después Macri gana el balotaje y ahí ya tenían todo armado. El 7 de diciembre de 2015 –tres días antes de la asunción presidencial– Abertis, socia principal y controlante extranjera de Ausol, presenta un reclamo millonario ante el Ciadi.
El 17 de diciembre el organismo recepta la denuncia formalmente. Ni bien asume Dietrich sale a decir que se renegociaban los contratos porque se estaba tramitando una demanda ante el Ciadi que nos iba a salir una fortuna a los argentinos» agregó Rípoli en su denuncia.
Según ellos era un negoción bárbaro para la Argentina, porque la demanda internacional era por 1100 millones de dólares y ellos iban a renegociar por 500 millones. Todo eso fue la primera puesta en escena de lo que fue la simulación, el fraude y la estafa”. “La segunda estafa está en cuando Macri vende sus acciones” agregó
La tercera parte de la estafa fue la frutilla de la torta y consistió en la renegociación integral del contrato y en los términos en los que se hizo. Conclusión: En la misma persona confluyeron el empresario que se benefició económicamente con el aumento de las tarifas del peaje, con la venta de las acciones y con la renegociación integral del contrato de concesión.
«No es que Macri solamente estuvo de los dos lados del mostrador, fue él mismo en todos los casos. Todo confluyó en su persona; negociación incompatible, fraude y estafa» señaló la ex funcionaria de Vialidad nacional.
Fuente: EN ORSAI

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