A pesar de que la Federación de Azucareros volvió a manos de sus afiliados, los funcionarios se abroquelaron en la obra social y no la devuelven. En las últimas horas anunciaron la compra de un inmueble en Tucumán por más de 20 millones de pesos, en un «negocio» sospechoso. Apuntan a Neuspiller por su «dejar hacer»

Hace pocos días, el Ministerio de Producción y Trabajo emitió la certificación de autoridades y la intervenida Federación de Empleados de la Industria Azucarera (FEIA) volvió a manos de sus afiliados. Uno de los primeros pasos encarados por los dirigentes azucareros es recuperar el control de su obra social, todavía en manos de funcionarios de Cambiemos y cuyo patrimonio está en serio peligro.
Prueba de esto último fue la transacción conocida en las últimas horas a través de la cual el interventor, José Antonio Leguizamón, adquirió para la OSPIA un inmueble en territorio tucumano para la construcción de un nuevo edificio. Lo preocupante fue el precio pagado. Es que Leguizamón ya erogó 12 millones de pesos por un inmueble cuyo valor de mercado es de unos 20 millones.
Sin embargo, según pudieron saber los gremialistas del sector los vendedores acordaron recibir 22 millones de pesos por esa venta. Una diferencia millonaria que no se sabe cómo se acordó, ni en manos de quien quedará al final del camino.
La «gestión» de Leguizamón, además de dudosa comercialmente, por estas horas carece de legitimidad. Es que la FEIA ya le presentó al Superintendente de Servicios de Salud, Sebastián Neuspiller la designación de autoridades para que la institución vuelva a manos de sus verdaderos administradores.
Claro que ahora «el Dandy» Neuspiller deberá decidir si ratifica al cuestionado Leguizamon o refrenda lo decidido por el gremio. Y ahí se puede jugar buena parte de su futuro judicial.
Leguizamón y Sandro Taricco, Superintendente previo a la llegada del ex futbolista, ya acumulan en su paso por la OSPIA una denuncia penal. Es que los investigan por presunto «enriquecimiento ilícito, maniobras fraudulentas y asociación ilícita».
Según se pesquisa en terreno judicial, Taricco y Leguizamón mostraban juntos en Tucumán en una «ìntima relación» y se constató que «hay un sin números de donaciones, construcciones e instalaciones, eventos sociales, cuyos fondos son desconocidos y exceden de manera exorbitante el ‘sobresueldo’ que percibe el Sr. José Antonio Leguizamón».
Fuente: Info Gremiales

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