La industria de la madera y el mueble reconoce un achicamiento del 15 por ciento desde el inicio del gobierno de Cambiemos. Se perdieron cinco mil empleos.

El sector de madera y muebles se habrá achicado un 15 por ciento para finales de año con respecto al inicio del gobierno de Mauricio Macri. Esa reducción es mayor en la manufactura de muebles, que depende del mercado interno, y algo inferior en la producción primaria de madera. A lo largo del año pasado, el 72 por ciento de las empresas del rubro tuvieron caída de ventas y el 30 por ciento despidió personal. También la apertura de las importaciones tuvo consecuencias negativas para el sector. En total, se estima que en cuatro años se perderán 5600 empleos directos, sin considerar los efectos indirectos ni el empleo no registrado. Los datos fueron presentados por el economista Leandro Mora Alfonsín, director ejecutivo de la Federación Argentina de la Industria de la Maderera (Faima).
Según las cifras del Indec, el sector de madera y productos de madera y corcho, excepto muebles, muestra entre enero y abril una caída acumulada del 3,8 por ciento. En muebles y colchones, la merma acumulada es el 17,9 por ciento a partir de una baja del 25 por ciento en abril. “El sector está seriamente afectado, con caídas sin precedentes en los últimos meses”, indica la Faima. La cadena foresto-industrial cuenta con casi 9 mil empresas y explica el 7 por ciento del PIB industrial. Emplea de forma directa a 66.867 trabajadores e indirectamente a otros 68.700. Junto con el empleo no registrado, se calcula un impacto total de 200 mil puestos.
El sector maderero tiene alto grado de heterogeneidad. En el primer tramo de la cadena de producción hay 2314 aserradores y un puñado de grandes fábricas de tableros, en donde hay posibilidades de exportación a China que permiten aminorar el impacto negativo que tiene la caída de ventas en el mercado interno. En la segunda mitad de la cadena de producción están los fabricantes de muebles, que depende totalmente del mercado interno.
Roberto Ventimiglia es dueño de la empresa de fabricación de muebles macizos MaderVent, con una planta industrial en Formosa y siete sucursales de venta en la Ciudad de Buenos Aires y zona sur del Conurbano. “Es uno de los peores momentos que viví. Hay una terrible caída de ventas y mucha presión impositiva y embargos de AFIP y de ARBA. Desde hace tiempo ya que se hacen malabares para no despedir gente. Cada vez se vende menos, estamos al 50 por ciento de hace algunos años atrás y ni hablar de rentabilidad. Particularmente, estos dos últimos meses fueron de terror, la gente no entra a los locales, no hay público”, dijo el empresario a este diario.
En el otro costado de la cadena de producción está Román Queiroz, secretario general de Faima, presidente de la Asociación Maderera, Aserraderos y Afines del Alto Paraná y dueño de una empresa de tableros felónicos compensados. “Nuestro rubro está altamente afectado por las importaciones, con lo cual el tipo de cambio y la forma de administrar el comercio son variables definitorias. Antes de 2016 veníamos con un cupo de importación de 3 mil metros cúbicos por mes que permitió una fuerte expansión de la producción. Cuando las importaciones se abrieron se redujo la producción al 50 por ciento por el ingreso de mercadería de Brasil, que tiene plantas mucho más grandes. Con la devaluación del año pasado se frenó un poco la importación, pero en los últimos meses se volvió a activar. Hay cinco fábricas en el país y a pesar de la caída de la actividad, el mercado alcanza si hay compensación por el lado de las importaciones”, explicó.
Según la encuesta de Faima, el 43,8 por ciento de las empresas madereras esperan que en los próximos doce meses siga cayendo la producción y el 30 por ciento dijo haber despedido personal en los últimos meses.
Fuente: Página 12

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