Como todos los candidatos políticos, el actual presidente de la nación basó su campaña en ciertos pilares programáticos que concretaría con planes de acción cuando asumiera el ejecutivo.
Tres fueron los ejes fundamentales donde puso el acento de difusión: "terminar con la pobreza", "combatir al narcotráfico" y "unir a los argentinos”.
El primero de ellos, se transformó en slogan de batalla comunicacional y fue la carta de presentación en cada acto y el broche de oro en cada final de discurso. Pobreza Cero continúa siendo usado hoy por el primer mandatario y sus funcionarios, más aún que durante la contienda electoral.
Impuesto como objetivo principal y urgente, era imperativo conocer el plan para realizar con éxito, esa meta loable y de profunda justicia social. Y es esa la instancia donde no sabemos el cómo, lo que es aún peor, estamos confundidos con la estrategia.
Más de 50 mil empleados distribuidos en igual cantidad entre el sector público y el privado, 50 mil familias sin ingresos que contraen la demanda. Si la demanda se contrae, el espiral de caída es ilimitado, como en el dominó.
La carencia de consumo interno, que afecta desde el almacenero hasta los servicios cotidianos, provoca menos ganancias, y más despidos.
Es un cálculo obvio, y si es tan obvio, las consecuencias también.
Quienes limitan su consumo, solo piensan en satisfacer sus necesidades básicas, y cae bajo la línea de la pobreza.
Si la situación de desempleo continúa en el tiempo, la pobreza estructural da paso a la indigencia, porque ya no existe capacidad de satisfacer ni las necesidades básicas, que de paso, son derechos inalienables de las personas.
Por otro lado, la transferencia de recursos financieros a los sectores concentrados de la economía deja a las mayorías a expensas del control del mercado, que no repara en aumentar precios de modo abrupto y en gran magnitud.
De nuevo, con o sin trabajo, la demanda se contrae, porque, otra obviedad, el dinero disponible tiene menos rentabilidad y capacidad de “compra”, ergo, compramos menos en cantidad y en diversidad.
Y retornamos al mismo espiral de violencia económica. Entonces, ante la retracción, suba de precios de los productos de la canasta básica, despidos masivos, “sinceramiento” energético y la involución del presupuesto educativo al 3% del PBI - aunque el ministro Bullrich haya dicho que fue un “error” jamás enmendado-, Pobreza 0 será el slogan a estudiar como la manifestación máxima del cinismo impune.

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