De gestiones y corrupción, es larga la historia en nuestra provincia, tan extensa que pareciera que la justicia no puede abarcarla en su totalidad por lo que la corrupción goza de buena salud.

Miguel Isa, es quizás, el intendente que mas robó en la historia de la provincia de Salta, goza de tal impunidad al punto de desafiar a quien le dice algo: “denuncia a la justicia”, claro, hace referencia a la justicia que le pertenece y que no moviliza las 86 causas penales que tiene en su contra.
Entre malversación de caudales públicos e incumplimiento en el deber de funcionario del estado, varios son los intendentes señalados como acopiadores del botín que en realidad corresponde a la distribución de los dineros públicos para los ciudadanos.
Entre ex intendentes y aquellos renovados en sus cargos, los mandatarios sufren acusaciones que dejan, por lo menos, un manto de sospechas sobre su accionar.
Situación que es ingrata para los ciudadanos, la desconfianza en quien administra los fondos de la comunidad para propiciar mejoras, horada la credibilidad y el compromiso con el sistema democrático.
Basta recorrer San Lorenzo o Coronel Moldes para comprender que los municipios atraviesan constantes problemas financieros que resultan un impedimento a la dinámica económica de la zona.
Las circunstancias extrañas en las que se ven envueltas ciertos jefes comunales salientes como los casos de Cerrillos y Rosario de Lerma sin resolución que haga justicia, dejan a la intemperie del republicanismo a los habitantes de los municipios.
Que el dinero sea saqueado por algunos, cuando correspondía al pueblo, es el peor de los crímenes que debiera tener la intervención urgente del sistema judicial.
Es necesaria la acción perentoria, porque ahora, que los tiempos económicos son más acuciantes, la estabilidad de las instituciones depende de la estatura ética y moral de los poderes que nos gobiernan.

0 comentarios:

Publicar un comentario