La reunión era privada, Macri cansado, agotado, queriendo tirar la toalla. El intendente, impoluto, miraba el cuadro que no decía nada, eso sí, era muy caro.

Mauricio se acordaba cuando éramos amigos de los milicos, de la perversión abyecta del Menemismo, de nuestra actual amistad con Duhalde, y por supuesto, de nuestra complicidad empresaria con los Kirchner.
 Lo vi ponerse colorado, exagerar sus gestos, levantó el dedo y me dijo: Voy a terminar con la fantasía del Kirchnerismo. Mejor dicho: “la voy a exterminar.”
Engañaron a todo el mundo, le hicieron creer a los negros hambrientos que eran indigentes, a los indigentes que eran pobres, a los pobres que eran trabajadores, a los trabajadores que eran clase media, y a nosotros nos hicieron empresarios millonarios, metidos de lleno, en la política.
Un chuncho así, (señalando la estatura de la persona), llegaba con su gorda en una motito y comía al lado tuyo en las Cañitas, en la costanera, en Puerto Madero. Ya no teníamos donde ir, salvo el Golf club. Ahora van hasta a las carreras de caballos, el Pellegrini estuvo mal por la cantidad de negros que había.
La Cretina impulsó y aceleró todo para que me explote a mí, los negros, cualquier negro de cualquier villa, andaba con su iPhone en la mano, en su casa tenía un LCD de 40 pulgadas, una motito y se estaba construyendo su casa. Lo que no puedo aceptar es que comían asado todos los domingos, carne de exportación, con su vinito, postre y sobremesa hasta el té.
Mirá lo que han construido estos sinvergüenzas, los pobres en los colegios privados, eligiendo la obra social más cara, o de una a la clínica. Las maestras tenían auto, compraban Sarkani y vuitton, salían de la pileta y al sauna, comían fuera, por doce horas de trabajo cobraban como 15.000 pesos.
Te puede parecer una locura, ya nadie cocinaba, mirá como crecieron los delivery, los drugstore, la venta de puros y vinos caros, que son para nosotros, por supuesto.
Mi receta económica es:
Lunes: Alitas de pollo con arroz, hervido. Para volar y soñar con la comida.
Martes: Puchero de 20 pesos, sin carne, papas y zapallo. La carne no importa, porque después, te tomás esa sopita y chau. Además la carne es muy mala para el organismo, tenemos la mayoría gordita, hay que exportarla.
Miércoles: Guiso de fideos con menudo de pollo.
Jueves: Albóndigas de alfalfa, porotos  navy vean y soya. (Dieta vegana).
Viernes: Ensalada de perejil, cilantro y acelgas saltadas.
Sábado: “Empanadas pobres”, queso, cebolla y muchas papas.
Domingo de fiesta: Asado de berenjenas, papas y zapallo. Sin alcohol ni gaseosa, eso engorda.
Le puse la mano en el hombro y le dije: ¡hasta junio Mauricio!


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